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Educación

Estudia y refuerza tu Matemática con Sangakoo

Límites, algoritmos, integrales, derivadas… Las matemáticas son, para muchos, un hueso duro de roer. Sangakoo aspira a romper esta tendencia, ofreciendo un entorno virtual de aprendizaje donde se crean y resuelven problemas de forma colaborativa por Internet. Desde su lanzamiento a finales de diciembre, más de 6.000 profesores y alumnos han compartido 2.000 ejercicios en esta red social, que debe su nombre a los sangakus, los enigmas geométricos planteados en pizarras de madera del Japón medieval.

“Sangakoo es una herramienta de refuerzo, que se basa en tres principios básicos del aprendizaje: colaboración, porque dos cerebros piensan mejor que uno; acción, si los alumnos proponen ejercicios son capaces de resolverlos; y reacción, al retarse con problemas propios se corrigen entre ellos”, explica Eulalia Alemany, consultora pedagógica del proyecto, que codirige junto a Guillem Aloy, director de Estrategia.

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¿Por qué los niños franceses se portan bien?

Se comen toda la comida, no interrumpen a los adultos y saludan a las visitas. Los buenos modales de los niños galos sorprendieron tanto a una escritora estadounidense, que dedicó cinco años a indagar sobre el estilo de crianza en Francia y su marcada diferencia con los padres americanos. ¿El resultado? Un libro que describe el complejo equilibrio entre disciplina y libertad.

CUANDO llegó a Francia junto a su marido inglés, la escritora norteamericana Pamela Druckerman tenía claro lo que quería: vivir una vida tranquila y que su hija, Bean, por ese entonces de un año y medio, se enriqueciera con la experiencia de ser parte de dos culturas. Por supuesto, la niña no estaba al tanto de estos planes, y durante los primeros meses sólo se dedicó a lo que cualquiera de su edad haría: armar pataletas, no dejar dormir a sus papás y lanzar langostinos por encima de la mesa cada vez que intentaban comer en un restaurante.

Fue, precisamente, en una de esas ocasiones cuando Druckerman descubrió lo que se convertiría en su obsesión y en el tema de un libro que ya despertó la controversia y los elogios de medios estadounidenses, ingleses y franceses. Sentada en el restaurante, notó que el resto de los papás no tenía cara de querer irse inmediatamente, y que ni siquiera debía pedir un set extra de servilletas para limpiar el desastre que dejaban sus hijos. Aún más. Los pequeños franceses parecían entretenerse con su plato y ni siquiera intentaban interrumpir a sus padres cuando estaban en la mitad de una conversación adulta, una que Druckerman estaba resignada a no volver a sostener con su marido, al menos hasta que su hija estuviera más grande (Siga leyendo, en click more) Read More »