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La vuelta a clases como una oportunidad

Psicólogas de la UC elaboraron una serie de recomendaciones para que los profesores contengan de manera apropiada las emociones que el terremoto desató en sus alumnos. Es clave hablar de lo que pasó y de las medidas de seguridad necesarias ante un movimiento telúrico. Desde este año, el currículum escolar incorpora más contenidos sobre el tema.  Manuel Fernández Bolvarán: “Lo que no debe hacerse es empezar el año escolar como si nada hubiera pasado”.
Esta es una de las primeras recomendaciones que elaboró un grupo de especialistas de la Escuela de Psicología de la Universidad Católica, con el fin de que los colegios aborden la tragedia provocada por el terremoto desde el primer minuto del nuevo año escolar. “Cuando hay una tragedia de esta magnitud, todos se ven afectados, incluso quienes viven lejos de la zona de más destrucción”, explica María Rosa Lissi, integrante del equipo. (siga leyendo)

Las expertas enfatizan la necesidad de que los profesores contengan emocionalmente a sus alumnos, haciéndoles ver que “es normal sentir rabia, pena o miedo”. Y para ello, el diálogo es la mejor herramienta: hay que hablar de lo que pasó, invitar a los niños a contar cómo vivieron el terremoto, qué sintieron o dónde estaban. Dejarlos que se expresen. 
”Si el niño no tiene expresión de emociones, las canaliza de manera indirecta, generando problemas de conducta, quejas somáticas, retraimiento social o bajas de rendimiento”, sostiene Érika Castro, directora del Instituto Familia Educa.

Conversar del terremoto es clave en dos dimensiones. Por un lado, si el profesor explica con claridad qué es un terremoto, qué lo causa y que las réplicas debieran ir bajando en intensidad, eso disminuye la angustia de los niños, explica el equipo de la UC. Por otro, si el curso comenta qué significado le asignan los alumnos a la tragedia, se pueden ir extrayendo aprendizajes profundos. “Ninguno de nosotros va a ser el mismo que era antes del 27 de febrero. Eso es importante poder conversarlo con los niños”, subraya Castro.
 Algo delicado de abordar son las escenas de pillaje, saqueos y desorden que se registraron. En ese caso, el consejo es decir que se debieron a que “algunas personas no han aprendido a controlarse en episodios de desesperación”. En paralelo, se debe intentar restablecer la cotidianidad , lo que permite que el niño elabore mejor la experiencia vividaEn ese proceso ayuda que puedan jugar sin hacerlos sentir culpables por divertirse. “Esto puede ser importante para tranquilizarlos y que no desarrollen sentimientos de culpa ni piensen que las cosas pasaron porque ellos hicieron algo malo, tal como cuando los padres se separan y los niños creen que son responsables”, explica Lissi.
 El juego también es una forma de canalizar las emociones fuertes que han vivido los más chicos. “Necesitan jugar y no tiene sentido detenerlos por esta catástrofe. Lo que pasó fue terrible, pero eso no significa que la vida no continúe”, añade Lissi.

También se recomienda enfocarse hacia la solidaridad como una forma de que los niños se mantengan involucrados con lo que pasa a su alrededor y se sientan útiles. Eso les enseñará que es importante organizarse para cuidarse. “Es aconsejable que las ideas acerca de cómo ayudar provengan de los mismos niños, para favorecer su sentido de autonomía y capacidad de controlar la situación”, dice el equipo UC.
 Además, recomiendan usar los primeros días para establecer mecanismos de reacción ante las réplicas que seguirán produciéndose, incluyendo simulacros de emergencia que les den seguridad a los niños.
El equipo de la UC. Entre las académicas de la Escuela de Psicología UC que elaboraron las recomendaciones están: Ana María Arón, Chamarrita Farkas, Valeska Grau, María Rosa Lissi, Isidora Mena, Neva Milicic y Pía Santelices.

También los profesores. Como los docentes tendrán que asumir un rol de apoyo a los niños, ellos también debieran recibir ayuda para evitar el desgaste profesional y emocional. “Es muy importante que nos preocupemos de ellos porque, como todos los demás adultos del país, han sido afectados”, dice María Rosa Lissi. Los expertos coinciden en que es necesario que en los colegios haya espacios para que los profesores conversen de lo ocurrido, “al menos por las próximas tres semanas, porque las réplicas van a seguir y la experiencia de vulnerabilidad va a estar muy presente”, opina la directora del Instituto Familia Educa, Érika Castro. Esta institución incluso hará un taller gratuito sobre el tema para educadores el martes 16 (información en el 209 3233 o en familiaeduca@familiaeduca.cl ). En tanto, el equipo de la UC agrega que si el docente está muy sobrepasado o agobiado no debiera hacerse cargo de un curso, “ya que probablemente presentará dificultades para contener la angustia y la tristeza de los niños”.

(Fuente: El Mercurio, Domingo 7 de Marzo, Cuerpo A)

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